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Practicar o estudiar, esa es la custion

Practicar o estudiar, esa es la custion
En todo proceso de aprendizaje es muy útil poder dividir en partes más pequeñas y especificas a un gran tema, y así poder atender el detalle, diferencias y particularidades de las partes, antes de intentar abarcar un “Gran Todo”.

Así, en vez de poder comenzar nuestra jornada “para ser más veloces o para aprender un nuevo truco”, podríamos definir trabajar en rudimentos o ejercicios de tambor, para fortalecer nuestras manos, en caso de que este sea un punto a madurar y mejorar.
Esto logrará que la practica sea más eficiente y efectiva.'
Para facilitar esto, compartimos algunos aspectos fundamentales de diversos tópicos que suelen ser fundamentales en el momento de definir una rutina de estudio, en búsqueda de un progreso en nuestra práctica, y así, una evolución en nuestra ejecución, ideas y recursos.

Deberíamos repartir de modo equilibrado, integrado e interrelacionado entre aspectos, como:


Precisión:

Remite a la capacidad de exactitud en lo que deseamos tocar, en que parte del instrumento y en qué aspectos particulares, tales como volumen, orquestaciones, dinámicas, etc.
En este aspecto, podemos notar en algún tiempo donde se marcan más nuestros parches, dado que si el sonido se concentra mejor en el centro del mismo, debemos procurar que la mayoría de los golpes allí remitan, a no ser que utilicemos otra zona de ataque como recurso interpretativo y/o sonoro.

Coordinación:

Esta parte es acerca de cómo los miembros trabajan juntos para crear una pieza.
La idea es poder estimular, incrementar y generar SIEMPRE, vías de coordinación, aunque el tema de estudio, remita a otro aspecto fundacional.
Así, podemos estudiar rudimentos de tambor, manteniendo el pulso en nuestros pies, y variarlo en velocidades y complejidad de ostinatos, en medida proporcional que internalicemos en ejercicio primordial.
Nunca debemos sacrificar la búsqueda inicial, con todo aquel complemento que se nos ocurra, de no ser así, no obtendremos la comprensión de ninguna de las partes involucradas.

Dinámica:

Aquí nos referimos a la capacidad de tocar en diferentes rangos dinámicos, desde los altos a los más bajos o viceversa, con el mismo control, comodidad, fluidez y naturalidad en todos los diversos grados de matices.
Es importante conocer los denominados “MOTIONS”, que son aquellos movimientos que se define entre la baqueta y la zona de impacto, asignado un movimiento para lograr una determinada altura, y una distancia de recorrido, que redundara en un volumen proporcional y directo.
Su fin es ser consciente en la correcta sincronía, equilibrio y balance que deben tener nuestras manos y pies, para poder controlar las variables tímbricas y dinámicas de nuestro instrumento.

Fills:
Otro vago pero término importante.
Los pasajes de una determinada canción o pieza musical, tiene espacios o periodos de tiempo, que deben ser complementados o acompañados desde nuestro instrumento, a veces en conjunto a otro instrumento y a veces, solos.
Es fundamental saber el género, como asimismo, la referencia de lo anterior y lo posterior a ese “relleno”, para poder garantizar una continuidad en la ejecución, y que esa frase puntual, sirva para marcar un cambio o diferencia en el periodo especifico de la partitura.
Siempre un fill, debe tener sentido, acompañando la música, y ser funcional a la parte, sino será mejor el silencio

Sonoridad :

Aquí no refiero a la capacidad o diferencia que tenga un tipo de parche, a la profundidad de un cuerpo, o al sustain o pitch, que tenga nuestro instrumento es sus componentes.
Aquí, me remito a poder adecuar nuestra ejecución al género propio que este tocando, conociendo su interpretación, recursos y herramientas particulares, para poder estar en la misma sintonía que los demás músicos.
Es una buena idea para entrar en el habito de practicar con un metrónomo.
Esto mejorará drásticamente tu tempo y es una herramienta útil si planeas entrar al estudio.


Independencia:


Se suele decir que independencia es lo contrario de coordinación y es la idea de los miembros haciendo cosas separadas, estando todavía en el tiempo.
La capacidad de control sobre cada uno de los componentes y voces de nuestro instrumento remiten a una idea complementaria entre ellos, cuyo objetivo es un resultado global e integrado.
No sirve de nada tener un buen golpe de tambor, si no se complementa de modo balanceado a una técnica de bombo adecuada.
No es bueno pensar en DISOCIACION, sino en ASOCIACION.

Rudimentos:

Rudimentos se utilizan generalmente como ejercicios para trabajar en otras áreas como la velocidad y la resistencia pero también son muy útiles si consideras que tocas siempre lo mismo.
Además de la importancia de este aspecto en el aspecto de pulir movimientos, alturas, rangos de eficiencia y comprensión de la física de la ejecución; es imprescindible, incorporarlos como un recurso intrepretativo y como elementos de lenguaje rítmico.
Aquí es donde podemos relacionar los RUDIMENTOS con FILLS, y estos con COORDINACION.

Velocidad:

Como el título indica, se trata de hacerlo con diferentes velocidades.
La idea no es que sea mejor hacer algo rápido o lento, sino que el objetivo debe ser tener control y comodidad en algo específico, en diferentes velocidades, de lento a rápido, y asi, progresivamente, aumentar la capacidad de control, lo que permitirá un incremento natural y sostenido en la rapidez.
Es importante poder relacionar este aspecto a VOLUMEN y SONORIDAD.

Técnica:

Podría decirse que la categoría más importante de todos ya que se aplicará en todas las categorías.
Esto se refiere a la forma en la que te acercas a tu instrumento, procurando que sea de un modo natural, ergonómico y fluido.
Es muy importante para asegurarse de que tu técnica sea natural y cómoda PARA VOS, sino se limitará enormemente tus habilidades y podría incluso causarte daño físico.
Un profesor adecuado, competente y serio, será el mejor instructor y fuente de información y formación, en este aspecto.

Teoría de la música :

Esto no es una condición imprescindible ni obligada, y suele generar mucha discordia entre los ortodoxos de los aspectos teóricos, y los libres ejecutantes de oído o autodidactas.
No está ni bien ni mal saber la parte teoría, simplemente, uno debería tender a un equilibrio entre lo que tocamos y saber qué es lo que tocamos.
Conocer las reglas ortográficas no nos enseña las palabras, aunque hacen que cuando escribamos esas palabras, podamos hacerlo de modo adecuado.
Además, podemos hablar sin saber leer o escribir, pero estamos coartando y limitando nuestra expresión.

La música al ser un lenguaje, implica estas mismas consideraciones.






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