El Mito del Talento

Mike levantó la mano pidiendo al ensamble que dejara de tocar. Aaron claramente no había estudiado la canción, y en clase de Mike eso no se hace; por las mismas razones que no se hace en un gig real: Haces perder el tiempo de tus compañeros y de todos. Mike no tardó mucho en comenzar su critica, que como de costumbre no venía suavizada por las reglas de etiqueta que normalmente el aula otorga.



“Si crees que tu talento te da licencia de no preparar la clase, estas dependiendo de algo que no existe”. El lenguaje corporal de Aaron inmediatamente denotó vergüenza, enojo y derrota. A sus dieciocho años no podía creer que alguien le dijera todo lo contrario a lo que el mundo entero le decía.

Y es que el talento es un concepto abstracto universalmente aceptado. La primera persona que escuché decir con argumentos en mano que el talento no existe fue Mike (Shapiro), y fue un momento bizarro después de haber escuchado a todos mis maestros previos decir en algún momento que X o Y tenían mucho talento. Y esto es cierto fuera del ámbito artístico. En todas las profesiones escuchamos decir a la gente que María o Pedro son muy talentosos si son muy buenos en lo que hacen, particularmente si son jóvenes. Pero cuando alguien hace esta aseveración, muchas veces ignora por completo el trasfondo de la experiencia de vida de la persona en cuestión, es decir, ignora por completo cuanto tiempo esa persona ha invertido en desarrollar esa habilidad específica.

En un principio no acepté este concepto, ya que fue un golpe para mi ego, habiendo sido un niño muy artístico y habiendo recibido elogios de maestros que me creían talentoso en mi fase formativa temprana. Pero empecé a poner atención en quienes admiro y sus experiencias de vida. He tenido la fortuna de conocer en persona a muchos de ellos, estudiando con algunos y leyendo sobre otros, escuchándoles hablar sobre su infancia y su acercamiento a las artes desde pequeños, y lo que he observado es que todos estuvieron inmersos en ambientes llenos de música y artes. Los más afortunados crecieron en familias donde su madre y su padre eran músicos. Otros, tenían un padre pintor y una madre actriz, o una madre escritora y un padre escultor. Pero sin excepción todos escuchaban música de calidad desde pequeños. Incluso el baterista genio por excelencia, Tony Williams, tenía un padre músico que desde pequeño lo llevaba a su trabajo y relataba de su propia boca que siempre se sentía fascinado por los bateristas que observaba con atención en los clubes de jazz. Debemos recordar que la música es un lenguaje, y el solo hecho de escuchar un lenguaje te puede llevar a aprenderlo, especialmente a temprana edad. Cuando tenía once años mi familia se mudó temporalmente a Estados Unidos, y el solo hecho de estar en un ambiente sin lengua española me llevó a aprender el idioma inglés en aproximadamente 10 meses.

De repente la teoría del talento pareciera tambalearse, pero si eres un firme creyente en ella, te tengo mas datos. Anders Ericsson es profesor de psicología por la Universidad del Estado de Florida, y ha pasado los últimos 30 años realizando estudios sobre desempeño individual, habilidades y aprendizaje. En un estudio, observó estudiantes de violín de una academia de música en Berlín. Lo que aprendió de observar a chicos desde la infancia hasta los 20 años, es que aquellos que tenían la mayor habilidad y estaban en camino de ser grandes solistas, tenían un mínimo de 10,000 horas de práctica en su haber. Los que eran violinistas muy capaces, pero no al nivel del grupo anterior, solo habían acumulado un promedio de 6,000 horas de práctica, y aspiraban a ser miembros de orquestas. Por último, aquellos que tenían un promedio de 4,000 horas o menos al llegar a los 20 años eran los menos capaces.

Otros autores tomaron este estudio para publicar la teoría de las 10,000 horas, en las cuales se establece como regla un mínimo de 10,000 horas de práctica para lograr el status de “Pericia” en cualquier disciplina, llámese pintura, música, negocios, etc. Aunque Ericsson no esta adscrito a esta “regla de las 10,000 horas”, si concuerda en que cualquier individuo puede lograr este status si invierte la cantidad de horas necesarias. La cantidad de horas varia de individuo a individuo, y a sus capacidades de aprendizaje.

Por fines prácticos, tomemos este mínimo de 10,000 horas como un estándar. Eso quiere decir que si cualquier persona --tu mamá, tu hermano, tu abuela--, decidiera que quiere ser baterista profesional y dedica 10,000 horas al desarrollo de la habilidad, lo puede hacer. Ericsson no pudo encontrar indicios de información genética o predisposición para una actividad u otra, ni mucho menos lo que conocemos como “talento natural”. Todo se reduce a la cantidad de horas que estás dispuesto a pulir tu arte, a la disciplina, y a la tutela que lleves. Para Anders, la presencia de un mentor que te ayude a trabajar sobre las cosas que más trabajo te cuestan es imprescindible, llevándolo al concepto de práctica deliberada, o práctica consciente. Ericsson afirma que aún si inviertes las 10,000 horas a práctica desordenada, sin guía, o enfocada en las cosas que te salen mejor, lo más probable es que te hagas más mal que bien a ti mismo. Por lo cual sugiere un profesor que te ayude a encontrar tus puntos débiles, que te critique, y sobre todo que las horas que inviertas al estudio, sean horas que estés totalmente presente y poniendo atención a cada movimiento.

La única ventaja que un individuo puede tener sobre otro, puede radicar en rasgos anatómicos, sobre los cuales nosotros no tenemos ningún control; como la estatura. Por ejemplo, para un aspirante a basquetbolista, puede ser una ventaja medir 1.90, mientras para un gimnasta puede ser un obstáculo, ya que es mas fácil para un atleta de baja estatura realizar ciertos movimientos al encontrar menos resistencia del aire. Asimismo, para un pianista puede ser útil tener dedos largos, mientras que para un flautista puede ser incómodo.

Las características de cada persona son rasgos particulares a tomar en cuenta en la ecuación. Quizá uno de los mayores genios de la historia fue Mozart, a quien comúnmente escuchamos mencionar como un talento nato, pero olvidamos que su padre Leopold era un gran maestro de música pionero en la pedagogía infantil, lo cual impactó en el entrenamiento que dio a sus dos hijos, y que en la época en que vivieron, era mas fácil destacar porque la música no había evolucionado como ha evolucionado hasta la actualidad. Mira a Jimmy Hendrix y a Julian Lage. Dos guitarristas separados por décadas. Ambos considerados genios. Si no supiéramos nada sobre ninguno de ellos y los escucháramos de seguidilla, pensaríamos que Hendrix es un mal guitarrista… en relación. Pero Hendrix hizo cosas que nunca se habían hecho con la guitarra antes: creó nuevas maneras de tocar que definitivamente influenciaron al mismo Julian, y debemos tomar en cuenta esa separación cronológica antes de juzgar.

Sea lo que sea, si vas empezando a tocar la batería, te admiro, y comparto tu amor por la música. Y si en 10,000 horas efectivas sigues amándola y no has soltado las baquetas, estaré frente a un gran baterista y me quitaré el sombrero con orgullo.


TALENTO MITO